Ian, esto se esta saliendo de control. Cristina estaba preocupada, y con toda razón.
Ese grupo de asesinos no tenían piedad con nadie, no estaban cazando, no se estaban vengando, solo lo hacían por placer, el placer que solo una mente sádica podría tener.
Los analizaba, veía sus puntos débiles, no podía permitir que mataran a todas esas personas inocentes, no lograba percibir maldad en ninguno de los habitantes de esta pequeña comunidad, debía hacer algo, de inmediato. Si bien ellos también eran asesinos, no mataban por placer, lo hacían por necesidad, además se alimentaban únicamente de uno o dos humanos cada dos semanas sin necesidad de matarlos solo extraían un poco de su sangre, ya que también podían alimentarse de comida de humanos y de la sangre de algunos animales. Un grito trajo a la realidad a Ian, era Cristina, ya no podíamos perder más tiempo, tenemos que actuar.
Ve por la izquierda y utiliza el viento. Esos de allá son nuevos, acaban de convertirlos y no tienen el suficiente porder para enfrentarse a ti. *Le dijo a su hermana*
Esta bien, vamos. *Cristina le dio una mirada agradecida, sentía un gran afecto hacia los humanos*
El sintió como todo su cuerpo se contraía ya no había vuelta atrás, ellos tenían que pagar. Se acerco lentamente, como si estuviera contemplando una escena hermosa, todos los presentes se paralizaron y gruñeron hacia el, se dibujo una sonrisa llena de odio y resentimiento en Ian no podía creer lo que veían sus ojos, era la escenas mas hermosa y temible que alguien podría si quiera soportar cuerpos por todas partes desmembrados y sin vida niños, jóvenes y adultos en su mayoría todos muertos.
Vaya, queridos hermanos, empezaron la fiesta sin mi. Ian mostraba una sonrisa diabólica.
Esta noche morirán, todos. Incredulidad, era lo único que mostraban las caras de los vampiros, luego uno por uno empezó a reír.
Como un solo Vampiro iba poder contra todos ello, de repente sucedió uno de ellos se sintió confiado y corrió a atacar al que los había desafiado. Ninguno de ellos pensó que lo que paso a continuación sucedería, el vampiro quedo paralizado en el aire, Ian de un salto enterró sus uñas en el su cuello y le arranco la cabeza tan fácil como arrancar el pétalo de una rosa.
Invadió el silencio en el lugar, todos miraban el cuerpo de su compañero sin creer lo que veían… ¿Cómo era esto posible? –grito uno de ellos, ¿Quién eres? –gritaba una hembra, ¿Por qué? ¿Cómo? Lograba balbucear ella.
- Ian es mi nombre, todos pagaran por haber matado a estos inocentes
- Tu y quien mas - dijo una de las hembras - Por si no lo has notado, querido “Ian” somos mayoría y tu no podrás con todos. Decía esto con una sonrisa triunfal -
- Es cierto, muy cierto Danielle querida, son mayoría todos debiles y morirán. Danielle no podía dar reparo a lo que escuchaba, como este Vampiro sabia su nombre, era imposible pensó –
- Es imposible pero para mi es posible. Dicho esto soltó un gruñido, tan horrible que desencadeno pánico en todos los vampiros, todo sucedió muy rápido y en cuestión de minutos todo estaban muertos menos Danielle que seguía sin dar reparo a todo lo que veía.
- Pero, co… como? No.. no puede ser… mis hijos... mis hermanos - Tartamudeaba mirando a Ian – Como pudiste? Tan rápido… quien… quien eres? Preguntaba aun sin poder creer lo que veía.
- Eso no debería importar ya no crees? En ese momento no respondía Ian, y Danielle se volteo bruscamente para ver a otro vampiro atrás de ella. Era hermosa, su cuerpo, los ojos color marrón, su cabello llegaba hasta la cintura, Danielle nunca había visto unos vampiros así.
- Se que estas confundida pero pronto terminara, lo prometo. En ese momento era Ian el que hablaba, ya había regresado su apariencia normal, lo que dijo a continuación ella no se lo esperaba.
- Cris, te lo prometí, te dejaría a la jefe de este clan - ella sonrió de forma angelical y el le regresaba la sonrisa, eso fue lo ultimo que vio Danielle ya se encontraba muerta en cuestión de segundos -
Ian y Cris buscaban sobrevivientes, no que pudieran hacer mucho pero los podían llevar a un hospital en cuestión de minutos y salvarlos. Mientras caminaban entre los escombros una mujer alcanzo el pie de Cristina que la miro inmediatamente, la mujer les dijo.
- P… por favor *jadeaba la mujer* ayud… ayuden a mi hija… ella no… no puede morir…
- Donde esta? Fue lo único que dijo Cristina mirándola con desesperación.
- Esta… esta en su cuarto… la mujer no hablo más solo señalo en dirección a su casa. Cristina solo se limito a asentir y entrar, al cabo de unos segundo salió con una niña en brazos, esta niña no tendría mas de un año.
Cristina no tenia palabras para lo que acababa de suceder y callo al piso temblando. No entendía nada lo que sucedía, como pudieron esperar tanto, tantas personas muertas por su culpa.-
- Sabes que no es tu culpa, ni mía tampoco de todos modos llegamos tarde. Decía Ian con una mueca de dolor en su rostro.
- Lo se. Miro a su hermano y le dedico una sonrisa de aceptación. –Vamos tenemos que buscar un sitio seguro para Mady. Vio como Ian enarco una ceja y le sonrió para luego adentrarse en el bosque con una pequeña en sus brazos.
Caminamos por la ciudad en silencio hasta llegar a un pequeño apartamento, subimos las escaleras y tocamos a la puerta, nos abrió una mujer de 24 años aproximadamente, vio a Francis al principio estaba sorprendida y luego su expresión estaba llena de amor y cariño nos abrazo a cada uno y nos invito a pasar. Cris y yo le explicamos todo lo que paso esa noche y nuestra madre le dijo que si quería a la niña y ella acepto con los ojos llenos de lagrimas, agradecida.
- Ian sabes que te agradezco de todo corazón lo que hiciste por mí hace 6 años, y saben que siempre guardare su secreto. Decía esto para todos. –Ustedes son como mi familia y cuidare de ella con mi vida.
- Estamos agradecidos por ese sentimiento que tienes hacia nosotros Alba, siempre te protegeremos a ti y a Mady. El la miraba seriamente cuando decía esas palabras.
DIEZ AÑOS DESPUES
- Jajajaja, a que no me alcanzas Ian. Reía la Mady casi sin aliento
- Sabes que si puedo alcanzarte, solo te doy ventaja. Decía Ian divertido –Quieres ir a la playa pequeña?
- Wow, me encantaría. Tenia un brillo en los ojos que solo podían significar una cosa “Emoción”
- Bueno mi pequeña esta dicho, decía esto con una sonrisa en los labios, nos vamos.
- Esto… esto es hermoso, gracias por traerme. Unas lágrimas brotaban de sus ojos.
- Todo mi pequeña, todo lo que este a mi alcance te daré, para que seas feliz. Decía esto mirándola con ternura.
El la miraba sorprendido, pero luego le dijo y yo te quiero a ti, todos te queremos mi pequeña. Y te prometo que nunca las dejaremos se acerco a ella y le beso la mejilla, ella le sonrió y lo abrazo. Pero lo que Ian no se imagino fue que su corazón latiría de nuevo, esto no era normal pero ya nada importaba se sentía con paz y eso era lo que le importaba en esos momentos.
